En Chile el zapato de vestir se compra negro. Casi siempre. Y con el traje azul marino —que es la base de cualquier guardarropa formal— el negro es la menos interesante de las tres opciones que existen.
No es una opinión suelta. Tiene una razón de color y tiene una historia.
De dónde viene la manía del negro
La regla se llamaba «no brown in town»: nada de café en la ciudad. Nació en la Inglaterra del siglo XIX, con Beau Brummell y sus botas negras lustradas. El café era el color del campo —del tweed, del fin de semana— y el negro el de la oficina.
Lo que casi nunca se cuenta es para qué servía de verdad: era una manera de distinguir a la aristocracia de quien recién había hecho plata. Una marca de clase, no de elegancia.
Quedó obsoleta hace casi un siglo. Ya en los años treinta el Príncipe de Gales usaba zapatos café en la ciudad. Hoy no queda nadie que sostenga esa regla. Queda la costumbre, que es distinto.
Traje azul marino
El azul es un color frío. Al lado de un café —que es cálido— se produce contraste y las dos piezas se ven mejor. Al lado del negro no pasa nada: los dos son oscuros, y el conjunto se apaga.
- Café oscuro. La mejor combinación que existe con azul, y la más versátil de todas. Sirve un martes en la oficina y un sábado en un matrimonio.
- Burdeo. El más interesante de los tres, y el menos usado. Tiene el calor del café y la profundidad del negro.
- Negro. Para lo muy formal y para la noche. De día se ve severo.
Traje gris
El gris aguanta los tres. Depende del tono.
- Gris antracita, el más oscuro: negro o burdeo.
- Gris medio: los tres funcionan. Aquí elige por la ocasión, no por el color.
- Gris claro: café. El negro le pesa encima.
Traje negro
Zapato negro. No hay segunda opción y no vale la pena buscarla.
La otra mitad del asunto no es el color
El color es la mitad. La otra es cuánto zapato es cada zapato.
De más formal a menos: oxford (cordones cerrados, la línea más limpia), después el mocasín con borlas, después el mocasín de hebillas. Y una regla que no falla: mientras más adorno lleva un zapato, menos formal es. El picado —esas perforaciones decorativas en la puntera— le baja medio punto. La gamuza le baja otro medio.
Por eso un oxford negro liso sirve para un matrimonio y un mocasín de gamuza no, aunque los dos sean zapatos de vestir y valgan lo mismo.
Una nota sobre la gamuza
La gamuza no se limpia con crema ni con betún. Se cepilla en seco, y si se moja se deja secar sola, lejos de la estufa. Es menos delicada de lo que dicen, pero hay que tratarla como lo que es.
En una frase
- Traje azul: café. Y si quieres que se note, burdeo.
- Traje gris: los tres. Oscuro pide negro o burdeo, claro pide café.
- Traje negro: negro.
- Matrimonio o entrevista: oxford liso, sin picado.
- Oficina y comida el mismo día: mocasín con borlas.
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Si tienes un solo traje y es azul, empieza por el café.
